El presidente de Grecia, Carolos Papoulias, dijo que su país está "al borde del abismo".
"Todos somos responsables de no dejar dar el paso al vacío", agregó el mandatario en un comunicado.
El miercóles, manifestantes en Atenas habían incendiado el edificio de un banco, en una protesta que dejó al menos tres muertos.
El incidente tuvo lugar en el marco de una huelga general en rechazo al plan de austeridad propuesto por el gobierno a cambio del rescate financiero de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Escuelas, hospitales y muchas oficinas permanecen cerrados durante el paro.
Un vocero de la policía aseguró que las víctimas eran parte de las 20 personas que estaban trabajando en el banco Marfin. La mayoría de los empleados lograron escapar de las llamas, algo que no consiguieron hacer dos mujeres y un hombre.
Otras instalaciones también fueron incendiadas, entre ellas una oficina de impuestos.
El primer ministro de Grecia, Giorgios Papandreu, expresó su indignación por las muertes.
"Estamos profundamente indignados por la muerte de esos tres empleados bancarios. A aquellos que están de luto les decimos que encontraremos a los culpables y los llevaremos ante la justicia", dijo.
Las declaraciones de Papandreu se produjeron en medio de una violenta jornada en la que también hubo enfrentamientos entre la policía y manifestantes frente al Parlamento, donde jóvenes lanzaron piedras y marcharon al grito de "ladrones, ladrones".