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Ecología, Medio ambiente, Activismo, Sustentabilidad, Energía.

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En un estudio llevado a cabo en el Reino Unido, se calculó que se podrían reducir en más de un 60 por ciento los costos energéticos si los hogares fueran diseñados para generar, almacenar y liberar su propia energía solar.

El concepto ya ha sido demostrado y está operando con éxito en un edificio de la ciudad británica de Swansea: la primera aula con sobreproducción energética del Reino Unido. Combina un tejado solar integrado y un almacenamiento en baterías de la energía excedente, con la recolección directa del calor solar procedente de las paredes orientadas hacia el sur (útil para funciones en las que se pueda usar directamente el calor, como por ejemplo para suministro de agua caliente). A lo largo de 6 meses de funcionamiento, esta aula ha generado más energía que la que ha consumido.

En el estudio se ha analizado qué ocurriría si se dotara a cada hogar de una instalación equivalente, y cuáles serían las consecuencias económicas y energéticas que ello podría suponer para el Reino Unido. El Centro de Innovación y Conocimiento SPECIFIC, dependiente de la Universidad de Swansea, diseñó y construyó el aula energéticamente autosuficiente.

El informe no solo muestra que los hogares con estas tecnologías podrían ver una reducción del 60 por ciento en los costos energéticos domésticos, sino que además la construcción de 1 millón de casas como ésta tendría una notable influencia benéfica en el ámbito medioambiental, con una reducción de las emisiones de dióxido de carbono en casi 80 millones de toneladas a lo largo de 40 años.

Además, reduciría la carga de la demanda de electricidad que soporta la red eléctrica, de un modo equivalente a la incorporación de una gran central eléctrica a la red.

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El ser humano tiene la necesidad innata de explorar y de investigar todo lo que le rodea. Aunque hoy en día su forma de vida no es la misma que la de hace miles de años, sigue sintiendo curiosidad por saber qué es lo que hay ahí fuera, más allá de los límites de su vivienda. Así, ha podido averiguar que hay infinidad de especies de plantas, las cuales tienen unos antepasados que colonizaron el planeta hace más de 300 millones de años, cuando todavía no había ningún animal.

Uno de los hallazgos más sorprendentes de nuestra historia más reciente es el que hicieron un grupo de investigadores del Museo de Historia Natural de Suecia: encontraron una serie de semillas fosilizadas en tan buen estado de conservación que les han permitido analizarlas. ¿Su edad? Esto es lo más sorprendente: unos 130 millones de años.

Las semillas son una parte muy importante de las plantas con flores, llamadas angiospermas. En ellas se encuentra la información genética necesaria para que puedan germinar, desarrollarse y crecer de manera que de adultos se parecerán un poco a sus padres, pero serán un poco distintos: puede que sean un poco más altos o bajos, que tengan las flores unos milímetros más grandes o pequeñas, o unas raíces ligeramente más resistentes. Y es que, dependiendo de las condiciones medioambientales, los seres vegetales han de ir adaptándose a los cambios si quieren sobrevivir.

¿Cómo lo hacían antaño? Ésa es una pregunta que muy formulada por los botánicos y aficionados. Gracias a un estudio que se publicó en Nature, ahora tienen, al menos, una respuesta: utilizando un acelerador de partículas y rayos X, pudieron observar que los embriones de las semillas medían un poco menos de un cuarto de milímetro.

Por lo tanto, las primeras plantas con flores, si bien tenían un ciclo de vida rápido ya que colonizaban hábitats inestables, eran plantas pequeñas, pero las semillas que producían podían sobrevivir hasta que las condiciones para germinar fueran favorables, como lo hacen hoy las herbáceas.

 

La capital de China tendrá el aeropuerto más grande del planeta, en 2019, autodenominado como ‘The Beijing New Airport’. El diseño del lugar lo llevó a cabo la fallecida arquitecta Iraquí Zaha Hadid, por lo que será una de sus obras póstumas. El recinto incluirá jardines, y áreas separadas para pasajeros de vuelos internacionales y domésticos en un intento de reducir las colas de espera y crear un espacio más compacto.

El nuevo aeropuerto, que ha superado todos los límites de espacio, contará con más de 700.000 metros cuadrados y una capacidad para acoger a más de 45 millones de pasajeros, una cifra que aumentará hasta los 100. Sin embargo, pese a su gran extensión, está diseñado en forma radial por lo que será más sencillo desplazarse a lo largo del aeropuerto sin necesidad utilizar los autobuses que conectan una terminal con otra.

Actualmente, la enorme estructura de acero está definida por cinco extremidades que se conectan con el núcleo central, cuenta con 313.000 metros cuadrados y ha sido diseñado para soportar un volumen anual de 620.000 vuelos el tráfico, 100 millones de pasajeros y 4 millones de toneladas de carga. Así mismo, contará con siete pistas de aterrizaje, 78 puertas e incluirá un hotel.

A la hora de desarrollar este proyecto se ha contado que sea un aeropuerto adaptable y sostenible, además de instalarse lo último en tecnología ecointeligente como paneles solares, transportación eléctrica en su interior y un sistema de reciclaje de agua y desechos y con lo que reducirá la presión del saturado Aeropuerto Internacional de Beijing al noreste de la capital china, a partir de 2019 cuando abra sus puertas.

Zaha Hadid Arquitects comentó: “el nuevo aeropuerto de Daxing será el centro de actividades clave dentro de la creciente red de transporte de Beijing y un catalizador para el desarrollo económico de la región, incluyendo a Tianjín y la provincia de Hebei”. Añadió “Una de las características únicas que tendrá este aeropuerto, es la corta distancia que habrá en cada una de las alas al edificio central sin superar los 600 metros. Este diseño se diferencia de otros grandes aeropuertos internacionales del mundo porque estos obligan a caminar largas distancias a los pasajeros”.

Ligas de interés:

 http://www.zaha-hadid.com/

https://en.wikipedia.org/wiki/Zaha_Hadid

 

Ixchel Anaya es madre de familia y preocupada por la dermatitis de su hijo creo “Ecopipo” un pañal ecológico. Este pañal hecho de tela no solo protegió la piel de su bebé, sino también la economía familiar. Tras ocho años de haber creado su producto ha logrado exportarlo a cinco países, produciendo casi 4 mil pañales al mes. De la producción 80% se queda en territorio nacional y el 20% es exportado a países como: Reino Unido, Perú, Argentina, Colombia y Ecuador.

 

Ixchel estudió Diseño de Interiores y se convirtió en madre a los 22 años de edad, pero su hijo no podía usar pañales desechables por lo que con la ayuda de su abuela, quien le enseño a coser, cambio el típico seguro metálico por velcro, y coloco resortes al nuevo pañal de tela para que se amoldara a las piernas de su hijo.

Actualmente esta tecnología textil genera a las familias un ahorro de hasta 25 mil pesos, ya que este producto es reutilizable y no desechable, y tiene un tiempo útil de cuatro años y medio,  además de que ayuda a crear conciencia sobre el daño ecológico que producen los pañales desechables, los cuales tardan 500 años en degradarse.

 

 

Ixchel lamenta que el tipo de insumos para la fabricación de los pañales no existan en México, pues obliga a consumir productos extranjeros que generan gastos extra en impuestos y transportación.

Además de los pañales de tela la marca mexicana también ofrece calzones entrenadores, pañales de natación y toallas sanitarias lavables, que son otro tipo de productos que también cuidan la economía y el medio ambiente.

Con Información de: El Universal.

México se caracteriza por ser un país donde la mayor parte de la energía eléctrica se produce a partir de combustibles fósiles, lo que se traduce en una fuente de contaminación ambiental. El Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica (IPICYT), coordina el Clúster Biocombustibles Gaseosos, bajo la Dirección del Dr. Elías Razo Flores, de la División de Ciencias Ambientales, trabajando en conjunto con otras instituciones, universidades y empresas y que están llevando a cabo investigación para el desarrollo tecnológico e innovación en temas de aprovechamiento de residuos orgánicos para la producción descentralizada de bioenergía, con el objetivo de que, en el año 2027, se genere mayor cantidad de energía eléctrica proveniente de biomasa.

biogas-1La biomasa es materia orgánica de origen animal o vegetal, incluyendo residuos orgánicos, que puede ser aprovechada energéticamente; debido a que México no es un país autosustentable en la producción de alimentos, se trabajará con biomasa residual como residuos solidos, semisólidos y líquidos, para llevar a cabo este proyecto; un ejemplo de estos recursos son: fracción orgánica de residuos sólidos municipales, así como el bagazo de agave, el lodo de purga que se obtiene de las plantas de tratamiento de aguas residuales, así como vinazas de la producción de tequila. Uno de los mecanismos para el tratamiento de la biomasa residual es por digestión anaerobia, la cual se refiere a un proceso en el que la materia orgánica es transformada por microorganismos y se produce biogás.

El biogás es una mezcla de metano y dióxido de carbono, el cual tiene que ser sometido a procesos de lavado,biogas-2 enriquecimiento y acondicionamiento antes de poder ser utilizado para generar energía eléctrica o térmica. El Clúster esta conformado por el Instituto de Ingeniería, la Facultad de Química y el Instituto en Investigación en Ecosistemas y Sustentabilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidades Iztapalapa y Cuajimalpa, la Universidad Autónoma del Estado de México, el Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco, el Centro de Investigación Científica de Yucatán, el Centro de Investigación y Docencia Económicas, el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica, y empresas como RESINERGÍA, IBTech, Cydsa y GEPEL.

Otra de las características relevantes del clúster es que pretende capturar dióxido de carbono, liberado de los procesos, para generar biomasa microalgal y con ello producir más biogás. El clúster tiene a cargo seis líneas de investigación:

• Pre tratamiento de Biomasa • Producción de Biogás • Producción de Biohidrógeno • Postratamiento y acondicionamiento de corrientes gaseosas • Producción de energía térmica, eléctrica y planta piloto • Sustentabilidad y políticas públicas

El Clúster, trabaja con diferentes tipos de reactores y configuraciones con el fin de maximizar las velocidades de producción de metano e hidrogeno y sus rendimientos molares; adicionalmente, se están optimizando y modelando los procesos, lo que permitirá el uso de herramientas modernas de automatización y control. De manera transversal se hará una evaluación de los impactos socioeconómicos y ambientales de políticas públicas y de las tecnologías de generación de bioenergía utilizando herramientas de análisis de ciclo de vida, huella de carbono y modelos socioeconómicos. En sí, este proyecto se enfoca en valorizar residuos orgánicos y emplearlos en la generación de energía.

Fuente: www.ipicyt.edu.mx 

El arquitecto, diseñador y escultor polaco Oskar Zieta ha presentado su último proyecto: el pabellón NAWA, ubicado en una isla en Wroclaw, Polonia. El pabellón forma parte de las celebraciones de la Capital Europea de la Cultura y fue inaugurado en junio. Los elementos de acero ligero que componen la escultura de diseño paramétrico se fabrican a través de un método llamado FiDU; un proceso de inflado de metales creado por Zieta durante sus estudios de doctorado en la ETH Zurich. Aunque Zieta ha utilizado con éxito el método para varios productos (muchos expuestos en el Salone del Mobile de Milán), el Pabellón NAWA es el primer proyecto de gran tamaño que utiliza la tecnología, y por lo tanto se ha transformado en una especie de “manifiesto del FiDU”.

El pabellón escultórico está diseñado para revitalizar la isla Dailowa, y para devolverséla a los habitantes de Wroclaw. La escultura, junto a 7.500 nuevas plantas que se plantarán en la isla, crearán “una unidad orgánica coherente, que emerge naturalmente desde el río”, asegura Zieta.

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El software paramétrico Grasshopper fue utilizado para modelar cada elemento arqueado de acuerdo a su tamaño óptimo, peso y adaptación al terreno. Las plantillas fueron cortadas y soldadas con hasta 2km de soldadura de acero, para conectar las caras en 2D.

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FiDU sigue tres pasos principales: los elementos metálicos son cortados en láser y forman una plantilla 2D, sus bordes se sueldan juntos y finalmente el aire comprimido se bombea a través del objeto, inflándolo hasta alcanzar su forma 3D final. ¿El resultado? Un componente de metal ligero y duradero, que también es estable a través del aire comprimido que lo expande.

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Un equipo de 23 personas se encargó de la construcción y montaje del pabellón, utilizando aproximadamente 700 horas de trabajo. 52 toneladas de acero fueron utilizadas para crear los 35 arcos que lo conforman, y su arco más grande pesa 450kg y sube a una altura de 7m. Aunque suena muy pesado, todas las vigas de acero son huecas y tan ligeras como fue posible, con un espesor de 2 mm. En total se necesitaron aproximadamente 1 millón de metros cúbicos de aire comprimido para llenar los arcos y transformar la plantilla 2D en una estructura tridimensional de acero pulido.

¿Sabías que las tapas de plástico se pueden convertir en ayuda para el tratamiento de los niños con cáncer?

Además de reducir el impacto de la huella ecológica del plástico en el planeta, la recolección y el reciclaje de las tapas de PET ayudan a costear el tratamiento de los niños con cáncer.

Luz de vida A.C. a través de la campaña “Tapitas por sonrisas” y en alianza con Vanguardia Sustentable, mantienen su compromiso de ofrecer la mejor calidad de vida y tratamiento a los niños y jóvenes con cáncer a través de la recolección de tapitas de plástico y dan a conocer las mejores condiciones para poder donar:

  • Entregar las tapitas limpias, ya que cuando se entregan libres de cualquier residuo se optimiza su proceso de reciclado.

  • Separarlas por color, pues al recibirlas de esta forma las recicladoras pagan un mejor precio por el kilo de tapas.

  • Deben estar libres de cualquier material que no sea plástico, de esta forma el pago por kilo es íntegro y se aumenta el impacto del reciclaje.

Además de ayudar a los niños con cáncer, esta clase de programas de reciclado busca fomentar el hábito de proteger al medio ambiente y constituye una acción significativa y de gran repercusión educativa.

El plástico una de las principales fuentes de contaminación, por lo que limitar su uso o fomentar su reúso, es de vital importancia para conservar el medioambiente. Según cifras de Ecoce, México mantiene sus niveles de recuperación de PET, con una tasa de alrededor de 60% de reciclaje del total desechado diariamente, posicionándose como el país líder en América en procesar dicho material para su reutilización.

Congreso Ciencias de la Tierra

El Congreso Nacional de Estudiantes de Ciencias de la Tierra (CNECT) es un espacio que reúne estudiantes de licenciatura, maestría y doctorado así como profesionistas en ciencias como geología, geofísica, química, biología, ciencias ambientales, geografía, geodesia, meteorología, climatología y afines, con el objetivo de difundir y exponer trabajos de investigación en cada una de las áreas que conforman las ciencias de la tierra.

La VIII edición del CNECT está programado para el 14, 15 y 16 de junio de 2017 y está organizado por los estudiantes del posgrado en Geociencias Aplicadas del IPICYT.

El evento se realizará en las instalaciones del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica, A.C., en la ciudad de San Luis Potosí y se espera la participación de cerca 300 personas.

Habrá conferencias plenarias, exposiciones, sección de carteles, talleres y salidas a campo. Además, los mejores trabajos en las sesiones orales y de carteles serán premiados por un comité evaluador.

Las conferencias plenaries correrán a cargo del Dr. Víctor Hugo Garduño Monroy, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo; Dr. José Luis Macías Vázquez, Universidad Nacional Autónoma de México y de la Dra. Claudia Arango Galván, Universidad Nacional Autónoma de México.

También se impartirán talleres a cargo del Dr. José Tuxpan Vargas de la División de Geociencias Aplicadas del IPICYT; Dr. Lorenzo Borselli, Centro de Investigación y Estudios de Posgrado de la Facultad de Ingeniería de la UASLP; Dr. Omar Delgado Rodríguez de la División de Geociencias Aplicadas del IPICYT y M.C. Adrián Jiménez Haro, Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Tierra.

Para todos los que no puedan asistir al evento se transmitirán las Conferencias Magistrales en vivo desde la Página de Facebook del IPICYT y el VIII CNECT. Pueden seguirlos en sus redes sociales oficiales: https://www.facebook.com/IPICYT.Mexico/ y https://www.facebook.com/CNECT.mexico/

 

Contaminación en el Pacífico

Ubicarla en un mapa es difícil, incluso con fotografías satelitales o radares, pero ahí se encuentra, en algún punto del giro oceánico del Pacífico Norte, punto donde convergen las corrientes marinas y en donde el agua entra en calma. Se trata de una isla de plástico, con más de 100 millones de toneladas de desechos flotando a la deriva y contaminando la cuna de la existencia.

Martín Soto Jiménez, especialista del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM (México), unidad académica Mazatlán, recordó que la vida en la Tierra comenzó en el agua, y la contaminación de los mares nos afecta como especie, pues la mitad de la actividad productiva, al igual que el sostenimiento de la supervivencia, dependen de esos ecosistemas y su conservación.

En el marco del Día Mundial de los Océanos, que se conmemora hoy, 8 de junio, resaltó que debido al descuido e irresponsabilidad de las personas, cientos de desechos sólidos, principalmente plásticos, llegan (a través de ríos o por abandono en las playas) a esas masas de agua.

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Una vez en los océanos, flotan a la deriva hasta que son atrapados por una corriente que los lleva a uno de los puntos en donde las corrientes se detienen y las aguas se calman, conocidos como giros oceánicos, particularmente el giro del Pacífico Norte.

En ese lugar comienzan a acumularse cada día; “el problema es que si los plásticos tardan décadas o siglos en degradarse y a diario llegan más, entonces esas islas se harán más grandes. Ahora calculamos que tienen el tamaño de estados como Chihuahua o Coahuila, pero en un futuro podrían tener el de un continente”, alertó.

La isla de plástico del Pacífico Norte es la más grande, pero este fenómeno se repite en el Pacífico Sur, en el Océano Índico y en los giros del Atlántico Norte y Sur. (Foto: UNAM)

Datos de la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) de Estados Unidos, y de la Universidad de Tokio, Japón, muestran que los desechos provenientes de la costa Oeste de Norteamérica tardan cerca de cinco años en llegar al vórtice del giro, en tanto que a los de la costa Este de Asia les toma un año o menos, refirió.

Soto Jiménez detalló que los residuos en el Pacífico no están juntos, sino que flotan relativamente dispersos y se degradan lentamente, liberando en ese proceso partículas y nanopartículas de elementos tóxicos que son ingeridos por diversos organismos marinos que, con el tiempo, llegan a nuestras mesas.

“De ahí la recomendación de hacer conciencia y no tirar basura en ríos y cañadas, o dejarla a cielo abierto en las playas, debido al peligro creciente que representa a largo plazo; además, esas acciones serían las más económicas para evitar la contaminación de los mares, pues sería posible ir a limpiar esa zona del océano, pero su recuperación sería muy costosa”, remarcó.

La isla de plástico del Pacífico Norte es la más grande, pero este fenómeno se repite en el Pacífico Sur, en el Océano Índico y en los giros del Atlántico Norte y Sur, y aunque con menor proporción, tienen los mismos efectos negativos en los ecosistemas y la salud humana, concluyó. (Fuente: UNAM/DICYT).

Información proporcionada por Noticiasdelaciencia.com / Amazings.com

Los llamaban “Experimentos del viernes por la noche”. Andre Geim, físico del laboratorio de nanotecnología de Manchester, y su doctorando, Kostantín Novosiólov, dedicaban esos pasatiempos vespertinos a trabajar en áreas de la ciencia distintas a las habituales en lugar de irse a casa.
“¿Por qué no hacemos transistores con grafito?” se dijeron un día. Y serendipia mediante, en su segundo ensayo obtuvieron ese material que, 6 años más tarde, sería el pasaporte para ganar el Premio Nobel de Física en 2010: grafeno, el material del futuro.

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El grafeno es una capa de grafito de solo un átomo de grosor imperceptible al ojo. Sus propiedades baten marcas, porque se trata del material más flexible, más fuerte, más ligero y que mejor conduce el calor, al menos que conozcamos. Un par de datos para hacernos a la idea, es hasta 200 veces más resistente que el acero y pesa 5 veces menos que el aluminio.

Con este acervo de cualidades, lo lógico es que la industria se haya lanzado a una carrera meteórica por aprovechar sus bondades y desarrollar todo tipo de aplicaciones del grafeno.

Teniendo en cuenta que el grafeno es transparente y que una de sus propiedades más valoradas es la conductividad, no es extraño que las investigaciones sobre este material estén relacionadas en gran parte con su uso en paneles fotovoltaicos. De hecho, varios científicos ya han demostrado que este metal puede convertir un fotón en múltiples electrones capaces de conducir la electricidad. 14805laserg8630

El ámbito de la sostenibilidad ha encontrado en el grafeno un socio incondicional, y las investigaciones sobre desalinización y purificación del agua con ayuda de este metal están siendo muy alentadoras.
A vista de microscopio, una lámina de grafeno es una estructura de hexágonos en donde quedan pequeñísimos agujeros con un tamaño suficiente para que por ellos puedan pasar las moléculas del agua. Esta permeabilidad podría convertir al grafeno en un filtro ideal para atrapar las partículas contaminantes y potabilizar el agua.

Sera-el-grafeno-el-material-del-futuro-1Científicos del MIT lograron hace un tiempo filtrar la sal del agua con la ayuda de los nanoporos de grafeno entre 2 y 3 veces más rápido que con las tecnologías actuales. Además, una investigadora de la Universidad de California ha diseñado una membrana a base de grafeno muy fina que tiene la capacidad de filtrar el agua y eliminar sus contaminantes de una forma eficaz y con menos gasto energético que los procedimientos actuales.

Las propiedades del grafeno han hecho que el mundo textil también se haya fijado en este metal para diseñar nuevos tejidos. Su resistencia y ligereza podrían permitir confeccionar prendas blindadas a prueba de balas clave para policías o para el ejército.
Además, su conductividad ha llevado a un grupo de investigadores a integrar electrodos flexibles y transparentes de grafeno en fibras textiles con la idea de convertir las prendas en verdaderos dispositivos portátiles o wearables ligeros, resistentes y fáciles de transportar.

Fuentes: El País, El Economista, Tuexperto, BBC, Vofeel, Computer Hoy

Se cree que el continente es un remanente del supercontinente Gondwana, que existió 200 millones de años atrás.

Al estudiar los minerales en la isla, encontraron que algo andaba raro con su edad. “La Tierra está constituida por dos partes: los continentes que son viejos y los océanos que son nuevos. En los continentes encuentras piedras que tienen más de cuatro mil millones de años de antigüedad, pero no encuentras algo así en el océano, pues ahí es donde se han formado las nuevas rocas”, explica el profesor Lewis Ashwal, autor de la investigación.

“Mauricio es una isla, y no hay rocas más antiguas de nueve millones de años. Sin embargo, estudiando las piedras en la isla, encontramos zirconias de tres mil millones de años”.

Las zirconias son minerables que se encuentran en el granito que está presente en los continentes. Son tan durables que las hace perfectas para calcular su edad.

Lo que significa que Mauricio sepultó los restos del antiguo, y aún no descubierto, supercontinente Gondwana.

De hecho, la única razón por la que existe la isla Mauricio es gracias a una erupción volcánica que tuvo lugar hace nueve millones de años.

 

Gonwana es un supercontinente que existió hace mas de 200 millones de años y contenía rocas tan viejas como tres mil 600 millones de años, para después separarse en dos y formar lo que ahora conocemos como África, Sudamérica, Antártida, India y Australia, India y Australia. La separación ocurrió debido al proceso geológico, en el que la cuenca oceánica se mueve entre 2 y 11 centímetros al año. Los continentes se encuentran sobre los platos que forman el suelo oceánico y que causan el movimiento de los mismos.

 

 

Fuente: frontenet.com

Con el fin de disminuir la contaminación ambiental y al mismo tiempo contribuir a eliminar la plaga de lirio acuático —considerada como una de las más incontrolables por su alta capacidad de reproducción— el estudiante de 19 años José Alberto Espejel Pérez creó un método que convierte esta planta en biocombustible. La intención de dicho descubrimiento es que en un futuro cercano este producto pueda utilizarse como una vía segura que sustituya los combustibles hechos a base de hidrocarburos y que además tenga una producción y alcance accesible para toda la población. Actualmente el proyecto se encuentra con la patente en trámite y se espera que para el año 2020 pueda concluirse oficialmente. Con la reciente aprobación y elogios por parte de los ganadores del Premio Nobel 2016 por exponer este proyecto en el Seminario Internacional Juvenil de Ciencia en Estocolmo, Suecia, el estudiante de la licenciatura en ingeniería ambiental de la Universidad La Salle contó para la Agencia Informativa Conacyt las razones e impresiones que esta investigación ha generado a nivel mundial.Jose-A.-Espejel-Perez

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿De qué trata este proyecto y cómo surgió la idea de materializarlo?                                             José Alberto Espejel Pérez (JAEP): Es acerca de la producción de bioetanol a partir de lirio acuático y la idea comenzó en la preparatoria, en el Centro Universitario México (CUM), gracias a una actividad extraescolar que se llama Jóvenes en la Investigación, en la que hay maestros que te asesoran en las áreas de biología, física, matemáticas, psicología y química. Escogí el área de química y, con ayuda de mi maestra asesora, se llevó a cabo. Ella tiene inclinación por el estudio de los lirios; sin embargo, no había algún protocolo de este tipo. Es así como iniciamos la investigación de manera básica y después surgieron las preguntas sobre cómo trataríamos el lirio: líquido, composta, en pilas de carbón, etcétera. Comenzamos a ver varias opciones y una de esas fue hacer bioetanol. Después de concretar el manejo de la materia empezamos a revisar la bibliografía necesaria de los procesos actuales de revisión de etanol y así identificar los procesos que más se adecuaran al tratamiento del lirio.

AIC: ¿Podrías explicar en qué consiste el proceso de conversión?                                                                              JAEP: Todo empieza con la colecta de la planta y se trabaja de manera íntegra, después pasamos a molerla hasta producir una especie de jugo, que va a una fase de pretratamiento y consiste nada más en elevar la temperatura para deshacer la planta en su interior. Posteriormente, pasa a una de las fases más importantes llamada hidrólisis y trata de agregar ácido —en este caso ácido sulfúrico (H2SO4)— a la mezcla para que funcione como catalizador y así con la molécula del agua, literalmente, se rompen todas las estructuras y cadenas de la planta, y para que esta mezcla no permanezca en niveles altos de acidez, se le agrega una base —hidróxido de sodio (NaOH)— para que de esta manera neutralice fuertemente. El resultado de este proceso es la formación de una sal, además de que se queda la materia que no se pudo degradar con ninguno de los procesos anteriores de acidificación y neutralización de la mezcla, lo cual es completamente normal. Se filtra la masa no degradada y sale una especie de lodo que es materia orgánica que resultó de la planta, además de un jarabe que es ya la concentración de azúcares en el que se encuentran la glucosa, fructosa, maltosa, etcétera, enfocándonos más en la glucosa en esta primera parte del proyecto. El jarabe que resulta de este proceso se fermenta y se utiliza la levadura comercial Saccharomyces cerevisiae, mejor conocida como levadura de cerveza y que es muy utilizada en el mundo de la panadería. Después de cinco días de fermentación destilamos la mezcla y de esta manera se obtiene el alcohol. En la experimentación inicial era mucho pedir que saliera una sola gota de bioetanol, ahora ya sabemos que por cada kilo de lirio que se recolecta obtenemos veinte mililitros del producto.

AIC: ¿Cuáles son las aplicaciones prácticas que este proyecto podría tener?                                                                      JAEP: El proyecto en general tiene dos ejes: el primero es ocupar el lirio acuático para eliminar la plaga, ya que esta planta es considerada como tal y, de hecho, está catalogada como una de las diez plagas más agresivas del mundo, y es por su comportamiento invasivo y altos índices de reproducción que queríamos ayudar a todas las zonas infestadas como Xochimilco. El segundo eje fue este proceso de obtención de etanol. En otros países ya se utiliza el alcohol a partir de la caña de azúcar, maíz y otros residuos aplicándolo en los autos como aditivos en la gasolina o aplicándolo directamente en el motor. Si lo ves como mezcla, está reemplazando aditivos con contenido de plomo o compuestos de nitrógeno en su fórmula, los cuales perjudican la calidad del aire, y si se utiliza de manera íntegra, es mucho mejor ya que se reemplaza la gasolina en su totalidad.

AIC: Esta investigación te ha llevado a viajar por muchos lugares con el objetivo de exponer lo descubierto,                ¿Cómo ha sido el recibimiento de este trabajo?                                                                                                               JAEP: Ha sido muy bien recibido, utilizamos como primera vía de divulgación la ExpoCiencias Metropolitana que organiza el Instituto Politécnico Nacional (IPN) a través de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica (ESIME), unidad Culhuacán,y la Red Nacional de Actividades Juveniles en Ciencia y Tecnología. En 2014, había participado con otros proyectos; en 2015, estuvimos en la etapa metropolitana, gané el primer lugar en mi categoría, así como el pase nacional, y para diciembre de 2015 viajé a Tampico, Tamaulipas, para las nacionales donde gané el primer lugar absoluto que me dio la oportunidad de participar en el Seminario Internacional Juvenil de Ciencia de Estocolmo en Suecia. En ese seminario en Suecia participamos 25 chavos de 18 países y me tocó ser el único representante de México. Durante la estancia en aquel país me sorprendió mucho el recibimiento del proyecto, ya que es conocido que ellos tienen un buen manejo de residuos y buena producción de etanol, por lo tanto, pensé que no les enseñaba nada nuevo. Sin embargo, fue todo lo contrario, pues, en primer lugar, en Suecia no se producen estas plantas por tratarse de plaga de clima tropical y el hecho de combatir dos problemas —mejorar calidad de aire y detener la plaga-– en un solo producto llamó fuertemente la atención de los especialistas. Anterior a este viaje a Suecia visité Campeche y puedo considerar que ha sido la mejor conferencia que he tenido, ya que en el Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado (Cecytec) expuse a un público de mil 300 estudiantes aproximadamente y el proyecto fue muy bien recibido, pues en la zona tienen este problema de plaga, por lo que me abrieron las puertas para trabajar en el área.

AIC: ¿Quién te asesoró en este proceso?                                                                                                                        JAEP: Fue la doctora Norma del Rocío Mireles López y se especializa en el campo ambiental. De hecho, el proyecto empezó con cuatro alumnos, pero a los dos meses y por diferentes circunstancias salieron dos miembros. Después de la renuncia de los dos integrantes, quedé con otro compañero y con él ganamos la etapa metropolitana, pero ya en la fase nacional me quedé solo y fue con la ayuda de la doctora Norma que el proyecto se sacó adelante y pudimos llegar hasta donde estamos hoy.

AIC: ¿Qué significa para ti ser parte de un proyecto de esta magnitud y cuál es el siguiente paso?                         JAEP: Honestamente yo empecé este proyecto sin expectativas de nada, pero con el tiempo empecé a darme cuenta que tenía mucho potencial y seguí trabajando a pesar de las dificultades. Para mí, la ciencia es buscar soluciones prácticas que permitan mantener y elevar el nivel de vida que tenemos y me da mucha satisfacción poder dar palabras motivacionales en cada conferencia porque alienta a la gente a seguir con sus objetivos. En cuanto al futuro próximo de este proyecto, está por terminar el trabajo de laboratorio, estandarizar técnicas para que termine siendo un proceso amigable con el ambiente, económicamente viable y poderlo llevar a escala industrial. Actualmente tenemos la solicitud de la patente y en cuanto ya la tengamos podremos trabajar en planta piloto y hacer un ensayo a escala industrial para que a partir de ahí podamos buscar inversionistas o, en su defecto, vender el proyecto o dividirlo. Son muchas las posibilidades, pues le veo futuro y quiero buscar que tenga un lugar en la producción de etanol, todavía somos dependientes del petróleo y esta implementación podría ser un principio para cambiar el uso de la materia prima, como esta planta, de manera eficiente. También creo que este mismo método puede ser empleado en otro tipo de plantas o malezas que no se tratan y siguen deteriorando los ecosistemas. Hay mucha materia prima para trabajar y a nivel local le veo mucho impacto para generar grandes cambios, pero todo comienza poco a poco.

 

 

 
Fuente: ECOTICIAS

 

Es por ello que Google pretende comprar más energía renovable en el 2017, para cubrir así la demanda energética que acarrean sus oficinas y sus centros de datos. La multinacional, Alphabet Inc., de la cual Google es la principal subsidiaria, llevaba planteándose esta meta desde el 2012, y dos años antes, en el 2010. Google había firmado su primer contrato de energía renovable.

La construcción del proyecto requirió una cantidad de 3.500 millones de dólares, donde solo 2.000 millones fueron destinados a plantas ubicadas en los Estados Unidos, aseguró Gary Demasi, director de Energía e Infraestructura de Google. Quien además, demostró sorpresa con el rápido progreso en los planes de la compañía para el 2017. Nada más en 2015 fueron consumidos unos 5,7 teravatios de energía, para hacer operar todas sus sedes alrededor del mundo.

Pero no es solo Google la única empresa en el mundo que tal vez planea esa tarea, porque tan solo el año pasado más compañías firmaron acuerdos por la compra de 1,1 gigavatios de energía renovable, y son alrededor de unas 80 grandes compañías las que se han comprometido con ello, esto con motivo de formar parte en la lucha, contra el cambio climático.

En Estados Unidos se encuentran las sedes de las principales empresas tecnológicas que encabezan las compras globales de energía limpia. Amazon Inc. es la segunda mayor compradora, con 1,2 gigavatios, según Bloomberg New Energy Finance (BNEF). Microsoft, por su parte, suscribió 50 megavatios en acuerdos de compra de energía. “Consideramos que esto es un primer paso. El cambio climático es real y es una crisis de nuestra época”, comento Demasi.

“Google lideró el camino en actividad real, pero también en la difusión al público de lo que hacía, lo que presionó a otras compañías a suscribir también acuerdos de compra de energía”, dijo en una entrevista Nathan Serota, analista de BNEF en Nueva York.

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Google ha suscrito contratos de energía limpia por alrededor de 1 gigavatio, y donde muchos de esos acuerdos tendrán comienzo el año próximo. Los acuerdos de la compañía son con tal de impulsar su crecimiento en regiones donde tiene centros de datos y operaciones importantes, además del uso de tecnologías que suministren energía de manera ininterrumpida.

Un grupo de científicos del Centro de Investigaciones en Óptica (CIO) crearon celdas solares orgánicas a base de grafeno, con el objetivo de alcanzar mayor conversión de energía solar a eléctrica.

A diferencia de las celdas basadas en silicio, las hechas con grafeno, pueden ser ligeras, semitransparentes, flexibles y a un menor costo, pues el material presenta propiedades únicas de conductividad eléctrica y térmica.

Para el desarrollo del modelo, este centro de investigación trabaja en la obtención del carbono y sus variantes, las cuales son caracterizadas mediante diferentes métodos ópticos, químicos y espectroscópicos, a fin de aplicarlos en celdas solares orgánicas.

“En el CIO estamos desarrollando, en colaboración con la Universidad de Guanajuato, variantes de grafeno a partir de grafito por distintos métodos”, explicó el especialista del CIO, José Luis Maldonado Rivera.

“Lo hemos estado utilizando para dopar la capa activa de las celdas solares orgánicas, que es la que recibe la radiación solar y la absorbe, para que tengamos una mayor conversión de energía solar a energía eléctrica”, agregó.

En entrevista con la Agencia Informativa del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Maldonado Rivera dijo que otra variante de grafeno ha sido usada en capas alternas de celdas solares, por ejemplo, en la colectora de huecos para transporte de cargas positivas.

“Además, se puede aplicar como capa colectora de electrones e incluso como electrodos en las celdas solares, electrodos transparentes o semitransparentes y flexibles, aunque ese proceso no lo hemos realizado aún aquí en el CIO, pero tenemos planeado llevarlo a cabo en un futuro próximo cercano”, destacó.

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El científico declaró que la idea es fabricar celdas solares basadas sólo en materiales grafénicos, con el único objetivo de que un futuro próximo se dejen de usar las de silicio.

“Las celdas fotovoltaicas orgánicas (OPV, por sus siglas en inglés) las hemos estado desarrollando en el GPOM-CIO desde hace 10 años, obteniendo resultados muy alentadores”, reveló.

“Más de 8.3 por ciento de eficiencia, con esto hemos desarrollado prototipos de paneles solares que son capaces de alimentar leds, pequeños motores y hasta para cargar smartphones”, sostuvo.

Además, los expertos hacen estudios para realizar celdas OPV, en celdas híbridas conocidas como perovskitas, las cuales en seis años han evolucionado de manera importante, con casi 13 por ciento de conversión energética en dichas estructuras.

El proyecto es parte del Laboratorio Nacional de Materiales Grafénicos (LNMG), con sede en el Centro de Investigación en Química Aplicada (CIQA) en Saltillo, Coahuila, el Centro de investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica (Cideteq) y el CIO.

 

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